Militares «rojos»: más idiotas imposible

En España, que es lo que nos importa, siempre han existido, y mucho nos tememos que seguirán existiendo, militares «rojos», o sea, militares que profesan la ideología marxista, que como ideología extremista, radical, intolerante, totalitaria, criminal, antidemocrática y vociferante, deriva siempre en el bolchevismo, que es el fondo del pozo marxista. Pobrecitos.

Caso paradigmático es el del ex-JEMAD Julio Rodríguez (a) «el rojo», nunca mejor dicho, que después de engañar a todos, incluso a sí mismo, y de traicionar a esos y a más, ha pretendido ser líder en la cloaca podemita; ese oscuro y sucio lugar en el que se juntan, cual infierno dantesto, lo más marginal de nuestra decadente sociedad. Y, claro, como ha ocurrido siempre, a Julio (a) «el rojo» le han acabado pegando la patada en el pompis, trasero o culo, la misma que los rojos le han pegado siempre a los militares; también a policías y guardia civiles, y, cómo no, a curas y religiosos.

Y es que todavía algunos no se quieren ni enterar, ni menos aún aprender de la historia, que nos enseña desde hace casi dos siglos que a los rojos lo militar, policial y religioso les causa urticaria, granos, eczemas y golondrinos hasta en las neuronas; en las pocas que tienen, claro.

Por fin, después de vagar cual alma en pena desde hace un par de años, de sonreír con esa cara que tiene que da grima, con ese rostro que lo dice todo de su alma, Julio (a) «el rojo» dice que desiste de ir en las listas podemitas –no es verdad, le han echado a tortas– y se queda compuesto y sin sillón; él, que se veía de ministro de Defensa y gran artífice de unas fuerzas armadas… rojas, claro. ¡Pero qué se creía el muy tunante!

Al rojerío anti-español, porque de españoles no tiene nada, ni nunca lo ha tenido, ni por desgracia lo van a tener, todo lo que signifique orden, disciplina, honradez, honestidad, valor, coherencia, honor y dignidad les revienta las tripas, de ahí su odio ya secular a las FFAA y fuerzas de orden público. Y así ha sido desde Pablo Iglesias Pose y desde la creación del PCE como escisión del PSOE. Así fue en las primeras décadas del siglo pasado y así fue, aún más evidente, durante nuestra contienda 1936-39; y si no, que se lo digan a los militares idiotas que se quedaron en el bando frentepopulista, a los cuales tuvieron siempre vigilados, marginados y dados de lado, incluso a aquellos que, sólo por interés circunstancial, ensalzaron, bien que sólo para utilizarlos como clinex, o sea, que después de sonarse los mocos con ellos, los tiraron a la basura. Por eso, entre otras muchas cosas, los frentepopulistas no declararon el «estado de guerra» hasta Febrero de 1939 –¿qué paradoja, verdad?–, cuando ya le guerra la tenían más que perdida. Y ello sólo para evitar que, de haberlo hecho antes, legalmente la autoridad hubiera pasado… los militares, y hasta ahí podíamos llegar; vamos, ni siquiera a los militares… rojos.

Bien merecido lo tiene Julio (a) «el rojo»; todo un mentecato y pobre imbécil. Cómo nos alegramos de la patada que le han dado en el ano y de que se quede en la cuneta, que es lo que se merece, entre la mofa y el escarnio de todos, incluidos de los propios rojos; no lo duden.

Uno de loa grandes problemas de la izquierda española es, precisamente, que nunca ha sido eso: española, sino anti-española. Que odia lo español, por eso odia nuestros símbolos seculares: bandera e himno, que no son, como ellos en su alucine se creen, símbolos monárquicos, sino españoles. Por eso odian nuestra Historia. Por eso nuestra Santa Fe. Por eso la unidad de España a la que quieren ver descuartizada. Por eso los «rojos» de nuestro país son anormales, no habiendo parangón en la historia del rojerío mundial. Porque hasta los soviéticos en su momento, e incluso los cubanos todavía, fueron o son rojos como las amapolas, pero patriotas como ellos solos, barrieron y siguen barriendo siempre para casa. Los nuestros no, son traidores a España, villanos y gentes de mal vivir, como Julio (a) «el rojo». Que te den, chaval… bueno, ya te han dado.

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